Engaste de brillantes y piedras
Montamos brillantes y gemas con la técnica más adecuada para cada joya: garras, chatón, carril, pavé, tensión o invisible.
Tratamientos de taller que devuelven a oro, plata y brillantes toda su luz original.
El uso diario apaga el brillo de cualquier joya. La crema, el jabón y el polvo se acumulan bajo los engastes y restan luz a los diamantes, mientras que los pequeños golpes marcan la superficie del metal. En nuestro taller de Madrid realizamos limpieza profesional, pulido y rodiado de joyas para devolverles su aspecto original, con el cuidado que exige cada material y cada tipo de engaste.
El oro blanco de 18 quilates suele llevar un baño de rodio, un metal del grupo del platino que le aporta su tono blanco y luminoso. Con el tiempo ese baño se desgasta y asoma el color natural de la aleación, ligeramente amarillento. El rodiado renueva ese acabado, mientras que el pulido elimina rayas superficiales y la limpieza recupera la transparencia de las piedras.
Eliminamos la suciedad acumulada en engastes y rincones con métodos adecuados a cada pieza.
Suavizamos arañazos superficiales y recuperamos el acabado brillante o satinado original.
Aplicamos un nuevo baño de rodio que devuelve al oro blanco su tono blanco y luminoso.
Aprovechamos para comprobar garras y piedras y avisarle si alguna necesita atención.
Adaptamos cada tratamiento a perlas, gemas delicadas o piezas antiguas que lo requieran.
Observamos el estado del metal, de las piedras y de los engastes de la joya.
Le indicamos si conviene limpieza, pulido, rodiado o una combinación de ellos.
Realizamos el tratamiento con el método más adecuado para cada material.
Le devolvemos la joya revisada, con su brillo renovado y lista para usar.
Pregúntenos por WhatsApp qué tratamiento necesita su joya y le daremos una orientación sin compromiso.
No existe un plazo fijo, porque depende del uso, del roce y de la piel de cada persona. Una alianza que se lleva a diario se desgasta antes que unos pendientes de uso ocasional. La señal más clara es ver un tono amarillento en las zonas de más contacto; en ese momento conviene valorar un nuevo rodiado.
El pulido retira una capa muy fina de la superficie para borrar arañazos, por lo que conviene realizarlo con moderación y por manos expertas. En nuestro taller ajustamos la intensidad a cada pieza para no adelgazar en exceso el metal ni afectar a engastes, aristas o grabados que forman parte del diseño original.
No. Los diamantes toleran bien la limpieza profesional, pero perlas, ópalos, esmeraldas y otras gemas más delicadas necesitan métodos suaves y específicos. Por eso revisamos cada joya antes de tratarla e identificamos sus materiales, de forma que la limpieza mejore su aspecto sin poner en riesgo ninguna de sus piedras.
Montamos brillantes y gemas con la técnica más adecuada para cada joya: garras, chatón, carril, pavé, tensión o invisible.
Cierres, cadenas, garras y piedras sueltas: devolvemos a sus joyas la seguridad y el aspecto que tenían el primer día.




Agrandamos o reducimos anillos, alianzas y sortijas para que se ajusten a su dedo con comodidad y sin perder su diseño.
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